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VolverMes de Concientización sobre el Linfoma: información y acompañamiento en cada etapa
Durante el Mes de Concientización sobre el Linfoma, desde el Hospital buscamos acercar información clara sobre la enfermedad, su diagnóstico, tratamiento y los cuidados que pueden ser importantes durante y después del tratamiento.
Una oportunidad para conocer más sobre la enfermedad
Esta fecha busca visibilizar el linfoma y promover el conocimiento sobre sus diferentes formas. Permite poner en foco la importancia de reconocer posibles signos de alerta y realizar una consulta médica oportuna.
¿Qué es el linfoma?
El linfoma es un tipo de cáncer que se origina en el sistema linfático, parte fundamental del sistema inmunitario. Se produce cuando algunos linfocitos, un tipo de glóbulo blanco, crecen y se multiplican de manera anormal.
Existen distintos tipos de linfoma, que pueden presentar características, evolución y tratamientos diferentes. Por eso, el diagnóstico y el abordaje deben ser individualizados y estar a cargo de un equipo especializado.
Síntomas y diagnóstico
Algunos de los síntomas que pueden presentarse son:
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Aumento de tamaño de los ganglios, especialmente en cuello, axilas o ingle.
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Fiebre sin causa aparente.
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Sudoración nocturna.
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Pérdida de peso sin explicación.
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Cansancio persistente.
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Picazón en la piel.
Estos síntomas pueden tener diferentes causas y no necesariamente indican la presencia de un linfoma. Ante su aparición o persistencia, es importante realizar una consulta médica para evaluar cada caso.
El diagnóstico se realiza a partir de la evaluación clínica y de diferentes estudios, que permiten determinar el tipo de linfoma y conocer su extensión.
Según cada caso, el tratamiento puede incluir quimioterapia, inmunoterapia, terapias dirigidas, radioterapia, trasplante de células madre u otras estrategias. La elección depende del tipo de linfoma y de las características de cada paciente.
Aspectos importantes durante y después del tratamiento
El abordaje del linfoma también puede involucrar aspectos que van más allá del tratamiento de la enfermedad. Conocer estas cuestiones y conversarlas con el equipo de salud permite tomar decisiones informadas y planificar los cuidados necesarios.
- Prevención de infecciones
Durante el tratamiento, las defensas pueden disminuir y aumentar el riesgo de desarrollar infecciones. Por eso, incorporar algunas medidas de prevención en la vida cotidiana es parte importante del cuidado.
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Higiene de manos: lavarse las manos con frecuencia, especialmente antes de comer y después de ir al baño o estar en contacto con otras personas.
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Higiene de los alimentos: lavar correctamente frutas y verduras, conservar los alimentos de manera adecuada y evitar aquellos que puedan representar un mayor riesgo de infección.
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Vacunación: mantener las vacunas al día según las indicaciones del equipo de salud y el tratamiento recibido.
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Contacto con personas enfermas: Mantener una distancia prudente con personas que tengan síntomas de resfrío u otras afecciones contagiosas.
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Medicamentos preventivos: en algunos casos, el equipo de salud puede indicar medicamentos para prevenir determinadas infecciones. Es importante utilizarlos únicamente según la indicación médica.
Ante la aparición de fiebre u otros síntomas de infección, es fundamental consultar de manera inmediata. No te automediques y seguí siempre las indicaciones del equipo de salud.
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Fertilidad
Algunos tratamientos pueden afectar la fertilidad. Si tener hijos forma parte del proyecto de vida del paciente, es importante conversar sobre este tema antes de comenzar el tratamiento.
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Preservación: existen alternativas para preservar la fertilidad, como semen, ovocitos o embriones.
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Anticoncepción: durante el tratamiento es necesario utilizar medidas anticonceptivas, ya que puede existir riesgo para el bebé y para la salud.
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Embarazo: según el tratamiento recibido, puede recomendarse esperar entre 6 y 18 meses antes de buscar un embarazo, siempre con seguimiento del equipo de salud.
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Controles durante y después del tratamiento
Finalizar el tratamiento no significa finalizar el seguimiento.
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Controles médicos: permiten evaluar la evolución, detectar posibles recaídas y cuidar la salud a largo plazo.
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Controles preventivos: mantenerlos al día según la edad y los antecedentes, como la colonoscopía y los estudios ginecológicos o de próstata.
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Salud cardiovascular: controlar la presión arterial, el colesterol y la glucemia.
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Hábitos saludables: no fumar, mantener una alimentación saludable y realizar actividad física.
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Seguimiento específico: algunos tratamientos pueden requerir controles a largo plazo para detectar y abordar posibles efectos relacionados con el tratamiento.
El seguimiento se adapta a las necesidades de cada persona y contempla también aspectos de la salud cardiovascular y la calidad de vida.
Acompañamiento integral
Desde nuestra Unidad de Linfomas y el servicio de Hematología y Criobiología trabajamos junto al servicio de Clínica Médica para brindar un abordaje integral durante el tratamiento y el seguimiento, bajo estándares internacionales de calidad y seguridad reconocidos por Joint Commission International (JCI).
Para más información, comunicarse con nuestra Central de Turnos: 0351-4688888
